La velocidad de carga de una página web se ha convertido en uno de los factores más importantes para el rendimiento digital. No solo afecta al posicionamiento en buscadores, sino también a la experiencia de usuario y a las conversiones. Numerosos estudios han demostrado que incluso pequeños retrasos en la carga pueden provocar un aumento significativo en el abandono de usuarios. En un entorno digital donde la competencia está a un clic de distancia, la paciencia de los usuarios es limitada. Cuando una página tarda demasiado en cargar, se genera frustración. Esto impacta especialmente en dispositivos móviles, donde las conexiones pueden ser más inestables y la navegación suele realizarse en contextos de menor atención. La velocidad influye directamente en métricas clave como el tiempo de permanencia, las páginas vistas por sesión y la tasa de conversión. Un ecommerce lento no solo vende menos, sino que además reduce la satisfacción del cliente y afecta negativamente a la percepc...